domingo, 18 de mayo de 2014

A veces pienso que la casa tiene vida...

A veces pienso que la casa tiene vida...

Que habla por sus deficiencias, por su suciedad acumulada y por sus telarañas.
A veces pienso que el descuido por tantos años fue la chispa para que gestionara palabras.
Ahora que volteamos a verla, nos reclama con una nueva deficiencia después de sanarle alguna llaga.
Una casa con vida, que te habla desde cualquier pared o esquina.
Está muy herida, pues la intensión era su olvido.
Un olvido que nos ausenta de lo que sucede fuera.
Nos mete introduciéndonos por nuestras entrañas.
Creando nuestra propia telaraña...

A veces solo aveces...
Eso nos lleva a encontrarnos.
Entre tantas ausencias llega el encuentro.
Hay tanto espacio, tanta nada, que sólo ahí caben los sueños.
Un todo transparente que me lleva a valorar lo que esta ausente.
Un lugar aislado para fortalecer el propio saber.
Pero hay tanta nada que terminas a veces avanzando o solo a veces... haciendo nada.




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