sábado, 27 de marzo de 2021

Mirar adentro

 

Cuando las circunstancias nos dañan o nos afectan y no logramos entender ¿Qué es lo que nos sucede? permitimos que la emoción se quede habitando en nuestro interior, afectando nuestro proceder y haciendo que la desconfianza, pesimismo, apatía, la falta de fe, se vayan apoderando de nosotros.

El dolor, los miedos que cada uno lleva consigo; al no ser enfrentados contribuyen a generar una sociedad apática, egoísta y violenta.

Esos habitantes internos ¡Nos hacen sentir tan mal! Que con el mínimo roce reaccionamos ante una persona que no la debe ni la teme; gritando o de alguna forma violenta hacia el otro. ¡A veces lo que se carga es tanto! que la violencia que se origina, llega a sobre pasar lo que creías ser capaz de hacer.

El aprender a manejar y observar nuestras emociones, no tan solo nos beneficia a nosotros, sino que también a la sociedad entera. Pues es en la conciencia de nuestra experiencia, la forma en como nos abrimos paso a nuevas experiencias, a nuevas formas de llevarnos por la vida ganando libertad.

Una libertad en donde no cargamos con culpas, ni pesares; logramos soltar la tristeza que nos invade y le damos lugar a otros sentimientos que son más agradables al ser humano.

Es importante observar las emociones, hablar de ellas y dejarlas manifestar. Son parte del ser humano, esas creencias de “Calladita te ves más bonita” “Los niños no lloran” entre otras. Es un estigma del pensamiento patriarcal que no permite reconocernos, nos censura, nos prohíbe. Un pensamiento que divide, cuarta la unidad viva y sensible que somos. Dejando la puerta abierta del inconsciente para volvernos manipulables.

Somos seres humanos, aunque a veces nos manifestamos más como costales de emociones andantes que como seres con huesos, pero aun así no hay que negar lo que somos y las emociones, así como nuestros pensamientos, son parte de nosotros y nos constituyen en unidad.

Esto no significa que te manifestarás de manera violenta, extremista, que escupirás todo lo que duele sin pensar. Pues también hay que pensar en el otro, en ¿Cómo se verá afectado con mis palabras? ¿Qué sentiría yo si me dijeran lo que quiero decir? Recordemos que somos seres sociales y que nuestro comportamiento se extiende resonando de diferentes formas en los otros.

Por eso es importante la inteligencia emocional, ir al psicólogo, perdonar, hacer deporte, comunicarse y entenderse empáticamente con el otro, etc. Las vías son bastas y diferentes, pero en sí, se trata de darse el tiempo de parar y escucharse, de mirar dónde estás y hacia dónde quieres dirigirte. Las respuestas de lo que tienes que hacer están dentro de ti, cada quien lleva sus procesos como mejor les quede; mírate en la libertad de tomar vías ya establecidas o inventar tu propio sendero.

Lo importante es que transites por la vía del entendimiento contigo mismo, de reconocerte y conocer quién habita en tu cuerpo. Empoderarte para que nadie venga a cuentearte, agredirte, disminuirte o manipularte.

 

¿Se imaginan una sociedad integrada por personas que se entienden como seres humanos, que comprenden sus virtudes, valores, sus deseos y necesidades? Una sociedad honesta consigo misma y con el otro. Puff!!

Eso rompería varias formas de ser y creencias que nos detienen socialmente. La cultura social es algo que nos define, nos afecta; somos seres en relación. La suma de conciencia puede hacer cambiar la realidad, tal vez no sea evidente en la generación donde surge, pero si se manifiesta en el pensamiento, contexto y acciones de las generaciones venideras.

Sé que de repente puede mostrarse el futuro un tanto desesperanzador con tanta violencia, injusticias, mentiras, egoísmo, pobreza; bajo un sistema patriarcal que ve por solo sus intereses, un México con creencias tan limitantes, absurdas que no solo hacen más que perjudicar al otro.

Pero pienso que no se cambiarán hasta que cada uno fortalezca la fuerza interna, se encuentre cada uno consigo mismo, recupere el propio poder que socialmente hemos cedido. Empezar a ser honestos con nosotros mismos, compartir las respuestas que hemos encontrado sin tratar de doctrinar al otro, actuar como nos gustaría que actuaran con nosotros mismos, fortaleciendo aquello que si queremos contra restará lo que ya requiere dejar ser sostenido.

viernes, 3 de julio de 2020

De Noche


Mi noche empieza cuando su sueño comienza, tomo un libro y a la amada media luz de la noche me aisló de todo y de todos. Junto a mis audífonos, fastidiada y llena del tedio de la rutina, del vaciarme en los otros; recupero mi voz mientras escucho la música con la que me desvelaba en mi departamento con chelas y sensoriales platicas en CDMX.
De día amorosamente me entrego a él, porque sé que en mis manos a su edad me toca sembrar su futuro. Dejo de ser por el deber ser, disfrutando la grandeza de su amor. Mientras nada pasa y todo acontece, pienso que es increíble la facilidad en que podemos olvidarnos de uno mismo con tanto ruido, distracción tecnológica o cumplir con aquello que nos somete para mantenernos.
Cada día me sorprendo la facilidad que es perderse en la mente. Nuestros pensamientos no se callan, no se detienen de deambular por los tiempos del pasado, presente y futuro; sin mencionar lo difícil que es mantenerse en el presente, ahí donde la felicidad aguarda. Tan poco acostumbrados estamos que hasta mantenerse en el eterno presente es agobiante.
Mi pecado recae en el deber ser, tener que cumplir con los requerimientos para mantenerme estable, lo único necesario para vivir tranquilamente en sociedad. El colmo, es mi penitencia; que con disciplina voy recuperando los minutos, para hacerle un espacio a mis sueños durante el día.
No sé qué le pasa a la mente humana, que busca constantemente escapar de lo que siente, observa y hace, ¿Tal vez porque dice que hace o dice que siente? ¿Temor a no saber hacia dónde se dirige? Es como cuando despiertas por las mañanas, piensas en tu día y no encuentras nada lo suficientemente estimulador para levantarte.
Pero de noche, de noche la historia es otra. Mis dedos bailan sobre letras iluminadas exteriorizando la voz de los labios del deseo. Caricias que junto a la música y café hacen vibrar mi ser. Solo cuando cae la noche, pues la noche es mía y me permito existir.
Alejandra Landa

lunes, 18 de mayo de 2020

Día a Día


El resultado de los hechos muchas veces están en nuestras manos y en otras ocasiones la misma vida nos lleva hacia ese rumbo. Hay cosas que no pueden evitarse por ejemplo, el pasar de los años o la muerte. Mientras hay otras que podemos controlar acorde a nuestro desempeño y decisiones, el casarnos con alguien o que te acepten en alguna empresa. La vida es un momento constante que no se detiene, muchas veces no somos conscientes del tiempo y cuando haces pausa en tu día ya se pasó la semana o el año entre nuestros dedos.
El resultado de nuestra vida está totalmente ligado a las acciones que hacemos día día ¿Qué tipo de comentarios crees que se mencionarán el día en que fallezcas? ¿Qué te imaginas que dirá tu epítafe? Solo tenemos una vida, no sabemos cuántos años viviremos, pero de que un día llegará, sin duda alguna.
Hay acciones que nos mantienen en pie dentro de nuestra cotidianidad, por ejemplo realizar la limpieza de tu casa o trabajar; hay otras acciones que son clave para que tu futuro cambie y pueden ser tan sencillas como la lectura de un libro o la planeación de tu proyecto
El tiempo pasa sin saber el tiempo que tenemos disponible es por eso que día a día hay que disfrutar y realizar acciones que nos pinten un mejor futuro a nosotros y a las personas que nos rodean.
Nuestras acciones no solo tienen impacto personal, sino también socialmente. Desde una sonrisa por la calle, un “buenos días”, el no gritar en casa, pedir perdón o decirle a alguien que lo amas; hasta el reciclar, enseñar valores a tus hijos e hijas, practicar el altruismo o el escribir. Estamos ligados a otras personas, somos parte de una comunidad local y también de una red mundial, uno no sabe el impacto que tendrán nuestras acciones en otras personas, pero si siente en el corazón el deseo de compartir no debemos de reprimir ese deseo, callar o limitarse por los juicios es como matarte en vida.
Las redes sociales nos han revelado un mundo donde hay gestos de solidaridad impresionantes, que tocan el corazón o muy sencillas que revelan la nobleza de las personas. Son acciones que tienen resonancia en el espectador, que generan un sentimiento, inspiración o energía que va en aumento. ¿Te imaginas ser una de ellas?
Osea la vida es tan maravillosa que sería bueno contribuirle de manera positiva o tan solo no quedarse con las ganas, solo tenemos una vida, no sabemos hasta cuándo, con miles de posibilidades de accionar y presentarte a la vida. Seremos tan grandes como nosotros nos permitamos llegar.
¿Qué podemos aportar al mundo? ¿Qué temas te apasionan? ¿Qué cualidad tienes? ¿En qué eres bueno o buena? ¿Qué se te facilita? O puede ser tan simple como aquella cosa que te nazca hacer en el momento, lo importante es que no se frene ese impulso, ese sentimiento, que no te de pena.
¿Te vas a quedar con esas palabras atoradas en el pecho? ¿Con el sentimiento frustrado? ¿Con esa meta sin alcanzar? No esperemos hasta el momento de agonía para perdonar, para decir te amo, para agradecer, para reflexionar. Algunos podrían decir que les falta mucho por morir, pero eso no va a evitar que suceda. Y una meta, una relación, un sueño, se cultiva día a día y es mejor empezar hoy que estamos vivos.
Por eso hay que vivir cada día disfrutando cada detalle, agradecer lo que tenemos y somos, cuidar nuestras relaciones, cercanos con las personas que nos han aportado para crecer y dar gracias por cada día que despertamos y que tenemos para continuar construyendo.

viernes, 1 de junio de 2018

Candidatos y orgullo mexicano


A un mes de que un país decida quienes serán aquellas personas y partidos que representarán a los mexicanos. La mayoría de los mexicanos tienen la duda a quién darle su voto. Dudan de los candidatos y preguntan con un meme “Ya enserio ¿No hay otros candidatos?".

Algo singular que tienen éstas elecciones es que todos los candidatos no son del agrado completo de los ciudadanos; y es que hoy en día, con la masificación de la información por Internet ha ocasionado que todos conozcamos la cola que traen todos. Ya que es un medio inmediato y de fácil acceso. A demás que observo a la ciudadanía más interesada e informada, es común escuchar hablar sobre el tema en cualquier espacio público.


Cabe mencionar que por los mismos factores también se ha propagado mucha información falsa sobre los candidatos. Parte de la típica guerra sucia típica de la política; lo cual exige de nuestra parte, que seamos lo suficientemente críticos y analíticos antes de compartir una noticia.

La información está por todas las redes sociales, las noticias son abundantes, y la ciudadanía en ésta contienda tiene conocimiento de la historia de los candidatos, tropiezos y mal habladas de los candidatos. Son unas elecciones que definitivamente van a marcar el sentido de la economía del país.
 
El hartazgo se hace presente en las mentes y discursos de los mexicanos, causado por Nieto que  vendió a cachos el país, desprotegió las riquezas naturales, protegió a los tiranos y destapó la coladera de ratas; mostrando la mierda que ha ocasionado el desinterés y la inexistencia de los ciudadanos.

Por lo que ahora, los ciudadanos no se ven identificados con los candidatos y se muestran desconfiados y reflexivos en sus votos. Tanta tiranía en la política que los ciudadanos ya llegamos a nuestro límite. Lo irónico es que son pocos los que toman las riendas de las problemáticas que afectan a la nación.

México es un país en vía de desarrollo y eso se ve reflejado en las acciones ciudadanas; dirán lo que quieran, pero veo a la ciudadanía más interesada y participativa desde el 2012, con movimientos, denuncias y manifestaciones durante el sexenio.

Y en la definición del próximo sexenio hay que recordar que elegir a un representante, no es ponerlo en la silla y olvidarse de él o ella. Se trata de elegir aquella perspectiva de desarrollo más congruente y adecuada al desarrollo que queremos y lo más importante, estar pendientes de su trabajo. (Hay una propuesta muy buena que se llama adopta a un diputado, chéquenla) En sí, los mexicanos tenemos derecho de exigir, preguntar y demandar a que ese representante que elegimos haga su papel.

Y no tan solo eso, amado mexicano, te tengo que decir una verdad dolorosa, ningún candidato te va a representar, más que tu propia labor en la sociedad. México es el pueblo, no los políticos. Quien define al país somos nosotros. Y que México cambie, no lo va a lograr un solo representante político, sino todo el pueblo unido. Actuando como ciudadanos buscando lo mejor para el país.

Levantemos la imagen del mexicano, hay que despertar el orgullo mexicano cada día, rompiendo hábitos que no son benéficos para la sociedad y el planeta tierra, siendo la mejor versión de nosotros mismos y ¡vota! Te pido que sea un voto informado y no un voto basado en miedo (por favor) haz valer tu voz votando por el que sea mejor para ti y exígele que haga las cosas bien. Pero, sobre todo, haz tú las cosas bien. La suma de “pequeñas” acciones cotidianas son las que crean un impacto masivo. Y la decisión que haces a cada segundo, vale.

Alejandra Landa

miércoles, 25 de octubre de 2017

El camino de lxs soñadorxs

"Si la vida fuera un sueño ¿Qué te gustaría soñar?"
Alejandra Landa

Por mucho tiempo la idea de que la vida es un sueño, se apoderó de mi cabeza. Por momentos se va a dar la vuelta en un lago inmenso de ilusiones, pero siempre regresa cada vez con más fuerza. En variada literatura se esparce la idea sobre el poder de la mente y cómo ésta es factor importante para la creación de tu realidad; en la metafísica, en emprendimiento, en la religión, han puesto al poder del pensamiento como origen de lo que existe, pues todo lo que existe, es una manifestación de energía.

Pensar en que puedes crear nuevas realidades te pone en una posición estimulante, atenta y responsable, es importante soñar tu futuro para saber ¿dónde quieres llegar? o como considera  Galeano:
"La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? …para caminar.”

Sin embargo los soñadores, aún armados con el poder de la mente, se encuentran en un camino bastante tempestuoso, pues es un camino de lucha, de esfuerzo constante y de retos, un camino que no todos están dispuestos a recorrer. Los soñadores labran nuevos caminos, nuevas brechas que andar y construyen juntos un nuevo despertar.

El mundo requiere soñadores, personas que decidan renunciar a la comodidad y a una vida normalmente feliz, personas que encuentren un motivo por el cuál avanzar, crear y sostener. Se requiere fuerza, mucha fuerza pues en el camino el ruido externo de personas que no creen, que tienen miedos o que por alguna otra razón te bajan el ánimo, es constante, sin mencionar los obstáculos que te pone la vida; entonces hay que mantener tu voz interna más fuerte que cualquier voz, abrazar tus sueños como un ser amado y atravesar la tormenta sin dejar de estar caminando.

Y en ese caminar, creer.

Creer en ti, creer en tu voz, creer que existe ese lugar esperando por ti, creer que valen las penas, creer que será fructífero y creer que habrá más soñadores caminantes que te acompañarán en tu andar y que te apoyarán para construir esa nueva realidad. Y créeme, los habrá.

Para construir una nueva realidad se requiere a un grupo de personas que sostengan esa idea, que nutran y que la hagan vibrar en sus acciones, palabras y sentimientos. Que se visualicen como algo que ya está, que ya se tiene en nuestras manos.

La vida da a quien se crea merecedor, a quien tiene fe, a quien no se rinde, al que después de soñar, se pone a actuar y a construir, a germinar semillas, el que cree… y si tu camino tiene corazón, anda y ve pues ese es el camino que hay que andar. Por ti, por tu felicidad y por los tuyos.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

A veces uno aprende

A veces uno aprende que valen más los actos que las palabras, que más vale no ilusionarse con promesas que uno escucha, ni imaginar mundos compartidos e inexistentes.

Que es más importante tener una mano que te apoye a través de una tormenta, que dos que quieran bajarte las estrellas.

También se aprende que aun sabiendo a dónde se quiere llegar, es mejor no correr, que vida nos sobra y lo importante no es llegar, sino de disfrutar el caminar.

Se aprende que primero hay que saber ser tierra y el otro agua, para después ser arcilla.

Que en el amor se trata de dos y hay que esperar para que el latir de los corazones se funda en uno, para andar hacia el mismo lugar.

Uno aprende que es importante mantener la mirada siempre atenta, pues uno se ahorra mucha tormenta. Que una cosa es lo que uno crea en la mente y otra muy distinta es lo que el otro sea.

Que después de todo ya perdí la fe, ya que lo que lo que se da no está nada ligado a la realidad.

Pero a pesar de todo, bien sé que hay que seguir intentándolo ya que un camino compartido es más sabroso.

Y que sobre todo, a veces uno aprende que construir un mejor futuro, recae en cada acto y pues si quieres crear algo, más vale actuar para alcanzarlo.




Alejandra Landa

viernes, 13 de mayo de 2016

Ir al sentido de nuestra naturaleza

Al no ver nuestra riqueza interna acabamos con la riqueza externa, la ambición crece en nuestras acciones y buscamos más.

Los mexicanos seguimos reproduciendo una idea que desde hace muchos años nos implantaron en la conquista, vinieron y nos cegaron al plantearnos ideas distintas a nuestras culturas mexicanas. Hasta quedarnos en el punto de "pais de obreros", de juzgarnos a nosotros mismos de maneras despectivas como "indios", en pocas palabras al hacernos ignorantes de nuestra riqueza natural, cultural y espiritual. 

La conquista trajo el olvido. Un olvido que aún cega nuestros ojos y que se ha extendido al rededor del mundo bajo el nombre del consumismo. Queremos ser alguien por medio de la adquisición de objetos, títulos, reconocimiento.

Por otra parte, la naturaleza esta ahí para recordarnos la riqueza y las bendiciones que tenemos a nuestra disposición. Un día detente y mira un árbol, observa como sus hoja se mueven y bailan con el viento, vibran y parpadean, se transforman y cuando llega el momento caen  y surgen de nuevo. La vida es un hermoso ciclo donde la muerte se necesitan para resurgir. 

O como cuando los obstáculos que derrepente la vida nos da. ¿Cuántas cosas has superado? y es que se encuentra mayor fuerza cerca del suelo para impulsarte y continuar.

Se debe de parar y ver hacia que sentido tu alma, tu ser, tu existencia quiere continuar, confiar que los hechos que te presentan día a día son los que requieres para que tu existencia mejore, esas experiencias son los que nos hacen ser grandes, únicos y fuertes, por lo que se debe de dejar la queja de un lado y aceptarlo con gratitud, mostrar tu mejor cara a la vida. No hay mayor  estado de vibración que el agradecimiento.

Dar gracias es aceptar lo que está y dar un tributo a la vida por lo que se te ha dado, dejar fluir la energía, así como las hojas dejan fluir el viento entre sus ramas.  

Se requiere ese para y mira, ver lo que nuestras acciones están causando en nuestro contexto y cómo influyen en las personas que nos rodean. Dirigir nuestro paso por el planeta, sin deteriorar la tierra y cuidando a los otros.

La naturaleza es reflejo de la espiritualidad humana, mientras que nuestras acciones muestren mayor respeto a nuestra madre tierra, más fuerte es la espiritualidad humana, si eres un hombre que tiene contacto con su voz interna, cuidaras de la naturaleza, porque nuestras acciones en el exterior es reflejo de quien somos, por eso las acciones hablan más que las palabras.

Nuestro sentido de querer más es esa voz interna de búsqueda interna, que al paso de los años ha sido mal canalizada en el exterior, el consumismo ha deformado ese llamado, y se ha orientado a otro sentido. Nuestros gobernantes requieren escucharse y dejar de seguir ordenes. De sostener este viejo paradigma.

Un cambio de sentido, de crecimiento espiritual, de unidad y hermandad reside en el cuidado de nuestro medio ambiente. ¿Hacia dónde va nuestro futuro?

Se requiere pararnos desde nuestra existencia, conectados a nuestra alma y caminar fluyendo, confiados en nuestra experiencia, parando y observando de ves en cuando para observar nuestra riqueza, para no caer en la ambición y respetar nuestro contexto y medio ambiente.



Alejandra Landa