viernes, 13 de mayo de 2016

Ir al sentido de nuestra naturaleza

Al no ver nuestra riqueza interna acabamos con la riqueza externa, la ambición crece en nuestras acciones y buscamos más.

Los mexicanos seguimos reproduciendo una idea que desde hace muchos años nos implantaron en la conquista, vinieron y nos cegaron al plantearnos ideas distintas a nuestras culturas mexicanas. Hasta quedarnos en el punto de "pais de obreros", de juzgarnos a nosotros mismos de maneras despectivas como "indios", en pocas palabras al hacernos ignorantes de nuestra riqueza natural, cultural y espiritual. 

La conquista trajo el olvido. Un olvido que aún cega nuestros ojos y que se ha extendido al rededor del mundo bajo el nombre del consumismo. Queremos ser alguien por medio de la adquisición de objetos, títulos, reconocimiento.

Por otra parte, la naturaleza esta ahí para recordarnos la riqueza y las bendiciones que tenemos a nuestra disposición. Un día detente y mira un árbol, observa como sus hoja se mueven y bailan con el viento, vibran y parpadean, se transforman y cuando llega el momento caen  y surgen de nuevo. La vida es un hermoso ciclo donde la muerte se necesitan para resurgir. 

O como cuando los obstáculos que derrepente la vida nos da. ¿Cuántas cosas has superado? y es que se encuentra mayor fuerza cerca del suelo para impulsarte y continuar.

Se debe de parar y ver hacia que sentido tu alma, tu ser, tu existencia quiere continuar, confiar que los hechos que te presentan día a día son los que requieres para que tu existencia mejore, esas experiencias son los que nos hacen ser grandes, únicos y fuertes, por lo que se debe de dejar la queja de un lado y aceptarlo con gratitud, mostrar tu mejor cara a la vida. No hay mayor  estado de vibración que el agradecimiento.

Dar gracias es aceptar lo que está y dar un tributo a la vida por lo que se te ha dado, dejar fluir la energía, así como las hojas dejan fluir el viento entre sus ramas.  

Se requiere ese para y mira, ver lo que nuestras acciones están causando en nuestro contexto y cómo influyen en las personas que nos rodean. Dirigir nuestro paso por el planeta, sin deteriorar la tierra y cuidando a los otros.

La naturaleza es reflejo de la espiritualidad humana, mientras que nuestras acciones muestren mayor respeto a nuestra madre tierra, más fuerte es la espiritualidad humana, si eres un hombre que tiene contacto con su voz interna, cuidaras de la naturaleza, porque nuestras acciones en el exterior es reflejo de quien somos, por eso las acciones hablan más que las palabras.

Nuestro sentido de querer más es esa voz interna de búsqueda interna, que al paso de los años ha sido mal canalizada en el exterior, el consumismo ha deformado ese llamado, y se ha orientado a otro sentido. Nuestros gobernantes requieren escucharse y dejar de seguir ordenes. De sostener este viejo paradigma.

Un cambio de sentido, de crecimiento espiritual, de unidad y hermandad reside en el cuidado de nuestro medio ambiente. ¿Hacia dónde va nuestro futuro?

Se requiere pararnos desde nuestra existencia, conectados a nuestra alma y caminar fluyendo, confiados en nuestra experiencia, parando y observando de ves en cuando para observar nuestra riqueza, para no caer en la ambición y respetar nuestro contexto y medio ambiente.



Alejandra Landa

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