He andado por la búsqueda
humana de encontrar un lugar y ya mis pies me duelen de tanto buscar, pero es inevitable
la curiosidad que llama a la aventura por conocer nuevos lugares y entonces
emprendes la marcha con la seguridad que no pasará nada pues vamos por la vida
sabiendo que tenemos la costumbre de un nuevo amanecer y también con la confianza
que posiblemente haya algo que encontrar; y sí es cierto, mientras más conoces
más te ubicas, más te encuentras, pero igual mi andar me ha dejado la certeza
que no es necesario internarse en lugares que no te llaman ya que tanta
exposición te pone en riesgo.
Ahora mi búsqueda es diferente porque se me ha dado la respuesta, pero antes de empezar a buscar yo no sabía lo que debía encontrar, pero seguí esa llamada a descubrir. Creí que era una búsqueda personal, pero en realidad todos conocemos esa voz que te dice que emprendas la búsqueda, y eso lo descubrí al andar, pues observe que la mayoría de las acciones humanas son de búsqueda. Por ejemplo, buscar mejores condiciones de vida, buscar una pareja, excavar con el scroll en tu time line o en la red web, la insaciable búsqueda de conocimiento, algo sobre eso nos habla Sócrates con su célebre frase “yo sólo sé que no sé nada”.
Pedimos que alguien nos salve de nuestra soledad; buscamos que alguien nos ayude porque está muy arraigada la piel de víctimas, pero eso es porque seguimos jalando con la historia y esa es la educación que se ha enseñado, y no se ha mirado adentro. Ya que se ha depositado todo el valor al mundo externo, cuando el verdadero valor debe de ser invertido en uno, hasta la misma palabra lo devela. In-vertido. Las verdades son tan obvias que no es necesario dar tantas vueltas, las respuestas son tan obvias que se ocultan, pero es el afán del humano por seguir la ideología de “si no cuesta trabajo, no se valora” y es que como nos encanta rascar nuestro propio hoyo para que digan “viste, cuanto sufrió, mis respetos para él o ella” es el reconocimiento exterior que nos lleva a rascar nuestro hoyo y hacerlo más profundo. Es el reconocimiento exterior que nos lleva a sufrir. Debemos de dejar de lado el reconocimiento por parte de otras personas para sentirnos orgullosos de uno y es momento de empezar a reconocernos a nosotros mismos y de sentirnos orgullosos de tal cual somos. Sin profesar superioridad, pues todos somos igual de diferentes como todos, nadie es más o menos que otro eso es un paradigma viejo que se ha reproducido por el sistema ideológico occidental, la llamada conquista.
Todos en esencia somos seres
humanos con sistemas de aprendizaje diferentes y bebemos permitir al otro
expresarse y ser tal cual es, y permitirnos a nosotros ser tal cual somos sin
seguir ideologías impuestas, evitar el consumismo de la industria. Paradigmas
construidos para evitarnos pensar.
Sin embargo, lo único que se
encuentra en el mundo exterior son sedantes, son soluciones que calman la
presura y el descontento. Si nos satisficiera, dejaríamos de consumirlo (o ¿Será
la costumbre de querer siempre más la que nos lleva a ser consumidores?) Pero la
oferta nunca llenará el vacío que llevamos dentro, el producto y el deseo no son
de la misma naturaleza y si somos sinceros eso no es lo que realmente estamos
buscando, pero sin embargo queremos alcanzar eso que “deseamos”, pero no es más
que representación de lo que verdaderamente estamos buscando, y andamos confundidos
por tantas ilusiones, andando como hormigas tras el rastro o volando como
moscas zumbando sin sentido. Mientras el deseo se vuelve más grande, sin darnos cuenta que eso es,
porque andamos lejos de nosotros.
¿Qué es lo que más
profundamente deseas? ¿Qué es el tema por el cual más sufrimos y que ha sido
presente desde el momento de la creación? Ahora que caminé por esta búsqueda la
concluyo con la certeza que es el amor lo que nos hace estar caminando, ese
motor de búsqueda. El motor de compartir. Buscamos que alguien nos ayude, porque
no tenemos el amor propio de hacerlo por nosotros. El único salvador yace
dentro de cada cuerpo. Está dentro de ti ¿Dónde esconderías lo más valioso que
tienes para que nadie más lo encuentre, salvo que tú? Lo que vemos son representaciones
del ser humano y la naturaleza es representación de la divinidad (te diría que
ahora pensaras, lo que el hombre le ha hecho a la naturaleza, pero eso sería
salirnos un poquito del tema) Nada externo es real, es una extensión de una
ilusión, el ser humano con el pensamiento lo ha fabricado y el cuerpo es una
manifestación física como un vehículo pues lo real habita dentro de cada uno, en
la esencia de todo y eso es lo que nos une. Nuestra esencia. Observo y tanto tú
como yo vemos más manifestaciones de unidad, se reconoce que no hay una verdad
única y si se sumarán todas las verdades, completaríamos el paisaje.
Ahora, si todos buscamos lo mismo ¿Por qué competir? Podemos vivir en armonía en unidad, permitiendo al otro ser aceptándolo tal como es. Amar y ser amados, lo que todos queremos.
Y es ahí donde empieza la
búsqueda, para ser amado hay que ser amor. Para ser amor, hay que conocernos,
pero permitiendo que nuestro 5% de nuestra conciencia vuelva el 95% de nuestra inconciencia
consiente, y eso es por medio de la observación del actuar del cuerpo, de cómo
se manifiesta nuestra alma y espíritu por medio de nuestro cuerpo, cuidarlo,
amarlo, haciendo que las acciones de nuestros cuerpos hablen de amor. Que
nuestras palabras sean con un mensaje de comprensión propia de aceptación del
otro, si las manifestaciones de amor se suman, se unen, si reflejamos el amor y
la luz que conocemos de nuestro ser, la vida hablaría de amor y de unidad.
Hay que evitar tristezas, por eso te invito si es tu voluntad, a que dejes de buscar fuera el amor, pues ya ese camino ya ha sido recorrido. Evitemos tristezas y seamos felices. Todas las respuestas yacen dentro de ti, sé el amor que eres, se ahí en un accionando continuo y atraerás el amor que tanto anhelas y buscas.
El amor que se busca se encuentra dentro de ti. Ahora lo
entiendo, porque me amo y sé que no es necesario ponerte en riesgo pues solo
tienes tu cuerpo y debes de cuidarlo, es tu hogar por el que te manifiestas en
este plano, una extensión de ti y debes de amarlo y respetarlo, conservándolo
en las más óptimas condiciones. Amarse a uno mismo es mejorar el aquí y ahora
de mi ser, el amor es una energía en movimiento que es capaz de transformar
cualquier cosa. Perdónate a ti mismo, por el olvido o por los errores que por la
naturaleza de ser humanos cometemos. Y buscar reitero, Que tus mensajes,
acciones o palabras hablen a favor del amor y no darle valor a aquello que es
una ilusión, y no olvidar en el camino, que no existe la soledad, pues tu mismx
te puedes escuchar, entender, disfrutar, amar, viajar. Comparto lo aprendido al
final del viaje, porque es un camino difícil pues conlleva muchas lecciones, y no
busco tener la razón, solo comparto mi verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario